El Parque Nacional Chingaza

El Parque Nacional Chingaza

Por: Cristy Jimenez

El Parque Nacional Chingaza

Jueves, 11 de Agosto de 2016

El Oso y sus historias
 
El oso 
 
Cuando Manuela Cano vio al oso, su corazón latió más rápido, su respiración se agitó, se quedó en silencio y se sintió honrada de que la naturaleza le estuviera dando la oportunidad de encontrarse en el mismo lugar con un animal tan pacífico y majestuoso. Había pasado más de un año, desde que llegó al Parque Nacional Natural Chingaza como guardaparques, para poder contemplar este espectáculo. 
 
“Cualquiera pensaría que estar cerca de un oso es un tema peligroso, pero es todo lo contrario, ellos son animales absolutamente tímidos, su olfato es siete veces más desarrollado que el de un canino, por lo que apenas percibe la presencia de los humanos, se esconde. Los animales del páramo son así. De ahí que la experiencia de encontrarlo sea tan maravillosa”, nos cuenta Manuela Cano, nuestra guardaparques guía, mientras nos lleva a recorrer uno de los cinco senderos con los que cuenta el parque. 

Sus ecosistemas predominantes son el bosque alto andino, los subandinos y el páramo. No es extraño encontrase con familias de venados jugando entre los frailejones y la vegetación del lugar.   

El reto 

Quizás los colombianos no estemos muy familiarizados con el término guardaparques y a algunos la memoria nos recuerde los clásicos de Hanna-Barbera y un travieso oso Yogui que habitaba Yellowstone (El parque nacional más antiguo del mundo). Lo cierto, es que en Colombia los guardaparques existen desde 1960, cuando se creó el primer Parque Nacional Natural La Cueva de los Guacharos. 

A partir de entonces, ellos se convirtieron en los mejores guardianes ambientales y en héroes anónimos que cuidan la vida de la fauna y la flora de la zona y con ello, recursos como el oxígeno y el agua.  “Parques Nacionales es la entidad encargada de conservar la diversidad biológica y cultural del país.  Colombia es rico y mega diverso en plantas, en animales mamíferos, aves y anfibios. Para proteger esa riqueza el Estado declaró áreas protegidas, en donde no se puede cazar, ni extraer materiales minerales, entre otros. Allí está representado el patrimonio y la riqueza que le vamos a heredar a las generaciones futuras”, continúa Manuela con la explicación, mientras contemplamos la caída del imponente manantial.

Salud por Bogotá 

Del Parque Nacional Chingaza brota el agua para que los cerca de 10 millones de habitantes de Bogotá la consuman. Al interior del Parque está el embalse de Chuza, centro del Sistema Chingaza de la Empresa de Acueducto de Bogotá. 

El parque está ubicado en la cordillera oriental de los Andes, al noreste de Bogotá; conformado por once municipios, siete de Cundinamarca: Fómeque, Choachí, La Calera, Guasca, Junín, Gachalá y Medina; y cuatro municipios del Meta: San Juanito, El Calvario, Restrepo y Cumaral. 

Desde el aire se aprecia como el territorio del parque Chingaza, simula la silueta de una mariposa gigante, cuna de cientos de animales y que resguarda celosamente a más de 29 osos de anteojos, que han hecho del parque su hogar. Un lugar sin igual para su conservación.  

Paraíso

Partiendo desde La Calera, el recorrido hasta la entrada del parque dura cerca de hora y media. Saliendo del casco urbano del municipio se pasa por las ruinas de Cementos Samper, 22 kilómetros después se llega a Piedras Gordas, primer puesto de atención del parque; 28 kilómetros adelante se arriba al Centro Administrativo Monterredondo; la siguiente parada es La Paila, muy cerca de la Laguna Chingaza.

El ingreso por este sector es únicamente en vehículo particular y/o contratado, no existen rutas de transporte público. Por la seguridad de los visitantes no se admiten personas caminando por fuera de los senderos ya que las distancias entre un puesto y otro son de más de 10 horas y no está permitido. Los visitantes también deben llevarse consigo la basura que generen durante su estancia en el parque.  Está prohibido el ingreso en motocicletas, bicicletas, al igual que de animales domésticos como perros o caballos. 


Embajadadores en su tierra

Chingaza ofrece a sus visitantes la oportunidad de acampar en el sector de Monterredondo, allí también existe alojamiento dispuesto para quienes quieran hospedarse. Gracias a 
una alianza publico-privada con Corpochingaza los habitantes del sector podrán hacer parte de este modelo de alianza publico-privada, que le permite a la comunidad que habita la zona, convertirse en embajadora de su propia tierra, ayudando a concientizar a los turistas del valioso tesoro que está allí, mientras se abren nuevas oportunidades de empleo y negocio para ese fin. 

Tierra adorada 

Nuestro recorrido continúa, ahora vamos camino al tercer puesto de control: La Paila, en el recorrido nos encontramos con la Laguna Chingaza. Los pueblos muiscas creían que antes de irrumpir en un territorio sagrado como este, había que explicarle y pedirle aprobación a  la ‘madre naturaleza’ y sería ella quien autorizara el avance de los viajeros. Cierto o no, al parecer contamos con su beneplácito, en medio del páramo el sol nos saluda, el sonido del agua circulando se convierte en la mejor de las terapias, el cielo se despeja para dejarnos contemplar el hermoso paisaje. La energía es vibrante. Sabe que nuestro objetivo es dar a conocer este tesoro nacional y crear conciencia sobre su cuidado.  
 
La laguna aún conserva el magnetismo de la adoración de los antepasados, actualmente grupos neomuiscas realizan pagamentos y buscan reencontrarse con sus divinidades. Algunos ofrendan: mazorcas, zanahorias y papas; la riqueza cultural  de lo que esto significa es muy valiosa; sin embargo, no es muy recomendable traer este tipo de alimentos, puesto que son productos que no son típicos de la zona, los animales los consumen y esto les genera fuertes dolores estomacales. 

Tú, el guardabosques

Con su belleza y majestuosidad los Parques Nacionales Naturales atrapan. Las directivas de la entidad están convencidas que cuando la gente conoce, valora y replica el mensaje de conservación.  Uno de sus programas más exitosos es el de Guardaparques voluntarios, donde universitarios, investigadores y personas nacionales o extrajeras interesadas en ofrendar su trabajo pueden hacerlo. 

Paola Genoy, comunicadora social de la universidad Santo Tomás y guardaparque voluntaria asegura: “Esta ha sido la mejor experiencia que he tenido en mi vida, hay muchas formas de ayudar al ambiente, la idea es saber cómo hacerlo. Parques esta muy interesado en que los universitarios participen de los voluntariados. En Chingaza el intercambio de saberes es maravilloso.  El páramo genera una energía tan pura, que uno se va muy diferente a como entró. Yo hablo maravillas, no puedo decir otra cosa”. 

Estando tan cerca de Bogotá muy pocas personas saben que se pueden postular como guardaparques voluntarios en Chingaza o en los parques cercanos a sus regiones.

Por su parte, Laura Tatiana Vargas, estudiante de ingeniería ambiental asegura; “desde que conocí la propuesta me pareció genial hacer voluntariado en un tema relacionado con mi carrera. Mi familia es naturalista y desde antes de hacer el voluntariado ya conocía varios de los Parques Naturales de Colombia. Uno se enamora del parque y de las personas que trabajan allí, siempre regreso con el anhelo de saludarlos”. 

¿Cómo ser guardaparques? 

Parques Nacionales abre convocatorias dos veces al año, por lo que hay que estar atentos  en la página www.parquesnacionales.gov.co. El servicio se puede realizar mínimo por un mes y máximo por seis.

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