El Parque Nacional Amacayacu

El Parque Nacional Amacayacu

Por: Brandon Buitrago

El Parque Nacional Amacayacu

Jueves, 18 de Agosto de 2016

Este sitio, que opera como pulmón de vida ancestral en el “Trapecio Amazónico” colombiano, es la primera área protegida creada en este lugar del país en 1975 y su principal virtud es que defiende el bosque inundable del río Amazonas o Várzea. Asimismo, su inmensidad también contiene un ecosistema de selva de tierra firme fundamental para las culturas indígenas y los animales de la región.


Toda la fauna, toda la flora

Si está dispuesto a ir al parque debe tener en cuenta que los recorridos los hará con la compañía de las comunidades indígenas, pues ellas en realidad son las dueñas de este lugar. En el Amacayacu predominan los aborígenes Ticuna, y en menor medida los Yaguas y Cocamas.


Si su deseo es sumergirse en la inmensidad de la húmeda selva debe saber que son los indígenas Mocagua y San Martín quienes ofrecen actividades turísticas como: el sendero Miquiando (óptimo para aprende sobre las 9 clases de primates de la zona),Talleres artesanales (cerámica, canastos, mochilas, collares y manillas), demostraciones culturales (danzas, cantos, juegos y remedios ancestrales ), pernoctada en la selva (se duerme en un cambuche), senderos acuático (ideales para conocer los delfines) y selva (verá de cerca jaguares, dantas y venados).
 

Debe tener en cuenta que el centro de visitantes del parque suele permanecer cerrado, así que todas las actividades ofrecidas se dan en medio de una estancia lejos de las comodidades de la vida occidental, así que si le apuesta a este reto deberá dormir en hamaca.
 

De la misma manera, cuando llegue a Leticia, debe partir por vía fluvial hacia Mocagua (queda a 64 km de la capital del departamento), localizada en la ribera del río Amazonas, pero si se dirige hacia San Martín (que está en la ribera del río Amacayacu) tardará menos de dos horas su viaje en lancha. Desde allí comienza toda una experiencia junto a los conocedores originarios de la zona en búsqueda de la unión de dos culturas en lo más profundo del misterio natural.

El pasado y el presente

Un buen ecoturista sabe que parques como éste son un esfuerzo por conservar nuestra biodiversidad intacta, por eso, aparte de su disposición para la aventura, la conciencia para participar y ser responsable ante la selva debe ser total. Además, en Amacayacu se buscan alternativas de vida justas para las comunidades, para de esta manera apoyar su cuidado y conservación.

Los indígenas de la región comparten un 18% del territorio del parque, por lo tanto la convivencia con ellos es primordial para disfrutar de un agradable viaje en el que junto a ellos se puede buscar un equilibrio entre las formas tradicionales y las dinámicas contemporáneas de la vida moderna.

Los Ticunas, principales habitantes del parque basan su subsistencia en la pesca, la agricultura, la cacería, la elaboración de artesanías, la investigación y monitoreo de sus recursos y por supuesto el ecoturismo comunitario, que con la asesoría del parque han perfilado una estrategia en busca de la sostenibilidad.

Cuando la serpiente abraza

Una cosa son los tiempos de las metrópolis de cemento y otros los de la selva, ya que esta merece el máximo respeto que recae en el encanto de los indescifrables caminos de este indomable lugar. Precisamente, el cineasta colombiano Ciro Guerra, que es voz autorizada en lo que refiere a la relación con este entorno, en su momento comentó que para rodar su película nominada al Óscar debió pedirle a un chamán que hiciera "un ritual de protección espiritual" en el que le “explicara" a la selva lo que iban a hacer para que ésta les diera permiso.

Esta anécdota es apenas una muestra del lugar al que usted se puede adentrar si decide visitar Amacayacu, un sitio en el que no solo puede gozar de diversos retos, sino de un exótico clima y  una icónica flora y fauna.



Precisamente, el escenario ideal para albergar esta alta diversidad de especies son los bosques tropicales de baja altitud; uno de los huéspedes de honor del parque es el titi leoncito, una maravilla de color naranja y considerado el primate más pequeño del mundo. En esa misma línea se pueden encontrar una tortuga que mimetiza hojas secas bajo el agua, mariposas enormes de azul plateado, la flor de loto más grande del mundo.

Esta selva tiene más de 5 mil especies de plantas y sus bosques son representativos de una región en la que existe la mayor variedad de simios del mundo. Las aves son más de 468 especies registradas de las 500 estimadas en ese lugar; es decir, casi un tercio del total de las aves del país.

La vida que hay en este parque es basta y deslumbra al pasear por él, de hecho se estima que los mamíferos llegan a más de 150 especies registradas, lo que representa un poco menos de la mitad del total de especies de esta clase existentes en Colombia. Para destacar, entre los mamíferos terrestres hay doce especies de primates y entre los acuáticos el delfín rosado y el manatí.

Como si fuera poco, Amacuyacu tiene el mayor número de reptiles calculado en Colombia: caimanes, anacondas, boas y tortugas. Entre los peces es posible hallar de las diferentes familias pertenecientes a los seis órdenes factibles de encontrar en la región Amazónica.

Así que si va de visita a este maravilloso lugar no olvide que estará en un territorio lleno de sabiduría ancestral, dotado de historia, belleza natural, especies únicas, atardeceres frescos decorados por la solemne guardia del sol y muchas de las maravillas de Colombia. 

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