Conservación ambiental

Conservación ambiental

Por: Carlos Alberto Leyva

Conservación ambiental

Viernes, 29 de Julio de 2016

 

El sonido de las hélices del helicóptero cada vez era más fuerte, nuestro campero corría por la carretera polvorienta. La aeronave volvía a nosotros. Esta señal indicaba que la elefanta jefe de la manada había recibió el dardo somnífero.

El conductor se dirigía hacia el sitio designado. A más de cien metros estaba tendida inconsciente la elefanta. Solo teníamos 23 minutos para que vo
lviera a despertar. De los otros camperos que nos acompañaban se bajaron veterinarios, psicólogos, antropólogos, naturalistas y no sé cuántos más especialistas. Eran 18 entre todos.


Inmediatamente cada uno inició su tarea. Toma de temperatura, vacunas, medidas de colmillos y revisión del collar GPS que permanentemente envía señales de ubicación. Habíamos tenido la suerte de ser invitados por una de las múltiples fundaciones privadas que hay en Suráfrica para la preservación de la vida silvestre.

Traigo el recuento de esta experiencia única, por que en Suráfrica descubrieron un petróleo diferente desde hace más de cien años, un petróleo vivo, generador único de riqueza: la preservación de su naturaleza por medio de los parques nacionales. Con más de cien años de experiencia, Suráfrica es líder mundial en el estudio y manejo de la dinámica y equilibrio de la naturaleza. Su presidente, de entonces, Paul Kruger creó en 1884 el primer Parque Nacional que hoy lleva su nombre.


En Suráfrica hay 150 reservas naturales estatales, de las cuales 21 son parques Nacionales y hay muchas reservas provinciales y privadas. Suráfrica y Colombia coinciden en muchas cosas. Tenemos casi igual número de habitantes, el área territorial es semejante. En algo lo superamos y es que ellos aunque

tienen 405 áreas protegidas que cubren el 6,5% de su territorio, nosotros con 59 cubrimos cerca del 15% del país. Otra similitud es que Suráfrica tenía un pasivo muy grande con la humanidad, su famoso ‘Apartheid’, evitaba el turismo masivo a su país (como nosotros con nuestra inseguridad interna a causa de la guerrilla y el narcotráfico, enemigos de cualquier búsqueda para atraer turismo al país).


Lo frutos de la llegada de Mandela a ser  el primer presidente de color, y elegido democráticamente, cambia el rumbo del país en el ingreso de extranjeros. Actualmente, en cabeza el turismo del África contra los vecinos del Mediterráneo, Egipto y Marruecos. A pesar de su ubicación, llegan más de 11 millones de turistas anuales, de los cuales se considera que el 60% visita sus parques naturales, aún cuando van en plan de negocios. Este crecimiento exponencial y atractivo de ese país es una de sus fuentes principales de ingresos de divisas o la más importante. Por eso los Parques Nacionales para un país son una nueva energía para su economía.


Sabiendo esto, en Suráfrica su infraestructura es de un país de primer orden, con autopistas y vías que son envidia de europeos y norteamericanos. Éstas recorren todo el país y son diseñadas, no solo para unir ciudades y pueblos y mover su economía, sino para llegar fácilmente a sus Parques Nacionales.

La diferencia que tenemos con Suráfrica es que sus Parques Nacionales son orgullo del país, como el café para nosotros. Nuestro primer Parque Nacional fue la Cueva de los Guácharos en 1960, después la Serranía de la Macarena. Esto quiere decir que iniciamos 70 años después. Pero tenemos un tesoro que los colombianos debemos valorar y es nuestra ubicación y diversidad. Colombia es la esquina verde del mundo, con tres majestuosas cordilleras, que nos dan múltiples ecosistemas.
Tenemos los Parques Nacionales más preciosos del mundo, con unos contrastes sorprendentes, que vimos en la producción monumental: “Magia Salvaje”, donde aplaudimos y nos paramos en el teatro al finalizar la película. Ahora nos falta una cultura (que en Suráfrica esta muy avanzada), la visita a los parques naturales como parte esencial de la vida; su conservación y respeto, su admiración, su cuidado, su cultura ecológica, pero algo muy valioso: su organización con infraestructura interna para disfrutarlos.

El apoyo e inversión que debe volcar el Gobierno hacia los Parques Nacionales es más productiva que muchas otras áreas y nada la puede igualar. Colombia es un país bisagra del mundo, todo está equidistante. Tenemos unos Parques Nacionales únicos, apoyemos leyes y recursos para que el café colombiano (nuestro orgullo), se convierta en el segundo lugar de nuestra insignia, y que los Parques Nacionales se conviertan en los primeros, pues no pueden ser duplicados en otras latitudes.

El presupuesto de los Parques Nacionales se debe multiplicar, deben crearse exenciones de impuestos para quienes inviertan en ellos, debemos buscar Asociación Público Privada (APP) para desarrollos, motivación y apoyo a la inversiones privadas, pues la mejor vigilancia y conservación la hace el turismo responsable y no los colonos, ni los grandes depredadores, ni las maquinarias de mineros piratas que aprovechan el silencio de la soledad para destruir algo que solo se conservará si se está visitando.

 

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